domingo, 17 de agosto de 2008

De lejanías, cercanías, imperios y otras yerbas o simplemente como la naturaleza siempre es más fuerte.


Hace un par de años fuimos con mi hijo Cristóbal a España, en vista y considerando que estábamos “tan cerca” Bernardo nos mandó los pasajes y partimos a Moscú. Muchas primaveras e inviernos habían pasado. La última vez que había pisado esas tierras era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS.

Estaba en Rusia, un país nuevo, extraño, desconocido donde lo único familiar era su idioma.

Necesitaba de una u otra manera reencontrarme con el pasado y le dije a mi hermano que quería ir a la ВДНХ (VDNJ), la exposición permanente de los avances científicos y técnicos de las repúblicas socialistas soviéticas. En la entrada se conservaba todavía la gran estatua que simboliza la unión obrero-campesina, un hombre y una mujer con sus manos levantadas unidas por una hoz y un martillo. Ostentosas construcciones representando a cada una de las repúblicas que albergaban sus avances en los distintos ámbitos de la ciencia y la cultura. Estos pabellones hoy están convertidos en mercados donde se concentran tiendas que venden todo lo que la imaginación no logra imaginar.

Construida en la época de Stalin, la exposición cuenta con una hermosa fuente donde las doradas estatuas lucen los trajes típicos de los pueblos de la URSS, uno de los vestigios del Imperio Soviético.

Añoranzas en el marco de una gran crisis, que ha puesto a Rusia y a Occidente al borde de una nueva guerra fría.

El viernes 8 de agosto, cuando miles de millones de personas disfrutaban de la inauguración de las Olimpiadas en Pekín, estallaba la guerra en la región separatista georgiana de Osetia del Sur. No es mi propósito entrar a analizar el conflicto entre georgianos y osetas y los intereses de Rusia en la zona, ni las consecuencias de eso acontecimientos que se producen cuando en nuestro país las conversaciones giran en torno a las Olimpiadas, los últimos escándalos en la farándula criolla y las platas para el Transantiago.

¿Será que hemos perdido la capacidad de asombro o que, pese a todos los adelantes de la tecnología y la globalización, Chile está muy lejos de todo? ¿Seremos los último en enterarnos del fin del mundo cuando llegue a producirse? Me pregunto.

Converso con mi hermano Bernardo intercambiamos opiniones sobre la distancia, lo lejano que se encuentra Chile de todo esto, de lo que fue la bipolaridad ideológica hasta llegar a la supremacía norteamericana en un mundo donde ahora Rusia quiere posicionarse, tener mayor gravitación. Pero mi pregunta es: ¿posicionarse como qué? Rusia profesa como credo el capitalismo y comparte con Estados Unidos vocación imperial.

Finalmente, no puedo terminar estas líneas sin recordar a nuestro querido Juan Bustos, la conmoción pública por su partida a lo mejor nos disculpa por no tomar conciencia de lo que ocurre tan lejos pero que sin embargo nos afecta de manera tan directa.

jueves, 7 de agosto de 2008

De leones, nacimientos en medio mundo, tradiciones familiares y otras yerbas.

A lo mejor pasa en todas las familias, sin embargo en la nuestra es muy notorio que la gran mayoría de los nacimientos se han producido en el mes de agosto. En latitudes diferentes pero en agosto, al fin y al cabo.

Hasta donde yo sé, la “tradición” la inauguró mi padre al llegar a este mundo un 23 de agosto en San Bernardo, ciudad que alguna vez limitó al norte con Santiago. Además, se sacó el premiado dando origen a una leonina costumbre familiar. Fue el primer león, es decir, mi padre es Jaime León; mi hermano, Bernardo Léon, y mi hijo, Cristóbal León. En el caso de Jaime y Cristóbal coinciden que son de agosto por lo cual podría pensarse que es una tradición astrológica. Mi hija Marisol nació en Buenos Aires en agosto y es una leona.

Los problemas o dificultades para encontrar el origen de la tradición surgen con mi hermano Bernardo, que siendo León no es de agosto. Ernesto mi sobrino nació en Moscú, adivinen cuando, efectivamente en agosto, pero no es León: por ser ruso se hizo acreedor de patronímico. El es Bernárdovich.

La verdad, como siempre, es más sencilla, no hay ningún misterio y el zodíaco está lejos de ser la causa. La razón, no podía ser otra que la historia y la política. Parece cuento, pero es la pura y santa...

En Osorno, mi ciudad natal, el 18 de abril de 1837 nació Eleuterio Ramírez. Siendo teniente ayudante mayor, defendió la constitucionalidad en las revueltas de 1859. Cuando en 1872 ascendió al grado de teniente coronel fue designado comandante del Segundo de Línea. Tras el estallido de la Guerra del Pacífico y la captura de Calama, el comandante Eleuterio Ramírez fue nombrado Gobernador de la ciudad. No contaré la historia completa, pero al mando del Coronel Luis Arteaga, comenzó una operación militar que terminaría en la Batalla de Tarapacá.

Herido en una mano y, luego, en el pecho, Eleuterio Ramírez combatió hasta la muerte con tal bravura que pasó a la historia como “El León de Tarapacá”.

Para su muerte, Arturo Alessandri Palma, que vivía en las cercanías de Linares, cumplía once años y no imaginaba que llegaría a ser Senador por Tarapacá en 1915. Según algunos historiadores, fue el catalizador del despertar de la clase media y los habitantes del norte lo bautizaron como "El León de Tarapacá”

De extraordinaria personalidad, Arturo Alessandri Palma, fue Presidente de la República entre los años 1920 y 1925 y luego entre 1932 y 1938.

Siendo niños solíamos preguntar por qué lo del León. La respuesta, si mal no recuerdo, era de que se debía a la gran admiración que sentía mi abuelo por Arturo Alessandri Palma. Es muy probable que así fuese.

Sin embargo, a estas alturas me atrevería a decir que finalmente la presencia del los leónes en nuestra familia es por Eleuterio Ramírez. La admiración de un infante a otro, el respeto de un militar constitucionalista de 1930 a uno de 1859.

Otro dato a considerar es que nuestra niñez la pasamos en una casa situada en la calle Eleuterio Ramírez, en Osorno, hasta que los representantes del gobierno de Jorge Alessandri le hicieron la vida insostenible a mi padre luego de su frustrada candidatura a diputado por la provincia. Tuvo que emigrar a Santiago, y con él, todos notrosos.

Bernardo, no sólo es León sino que además es un infante permanente. No sé si serán reminiscencias de su época de cadete de la Escuela Militar, pero llueva, truene, nieve él todo los días camina de su casa a la oficina y viceversa. En total, ocho kilómetros, y cuando digo “llueva, triuene o nieve” no estoy recurriendo a una figura: Bernardo vive en Moscú.

Así, creo que la historia de Eleuterio Ramírez resuelve la incógnita del segundo nombre de los varones de nuestra familia.

Ahora falta la de los nacimientos en agosto, pero creo que develar ese misterio sería una indiscreción muy grande de mi parte, así que lo dejo por ahora a la imaginación de los lectores.
Mis parabienes a todos los nacidos en agosto, en particular a mi querida amiga Maruja Orellana, la Martita Canto, Osvaldo Acosta y por supuesto a Jaime Solari.

Felicitaciones a todas las amazonas que en distintas latitudes fuimos madres de leones.

martes, 29 de julio de 2008

De participación, educación, vueltas de carnero y otras yerbas.

Reconozco que siempre ha sido una de mis debilidades: cuando leo el diario y encuentro un artículo interesante, mis dedos se apropian de ese pedazo de papel. Así ha sido hasta el día de hoy (mis manos no se dan por enteradas de la existencia de Internet, al menos en ese aspecto). Lo más curioso de todo es que los recortes van a dar a un cajón, sin orden ni sistema, pero siempre que requiero de uno de ellos lo encuentro como por arte de magia.

No he podido resistir la tentación de compartir con ustedes uno de esos artículos. Se titula De la Participación. He tratado de recuperar los aspectos más relevantes, que en los tiempos que corren pueden ser de gran utilidad:

“Creemos que la participación no es sólo deseable, sino que necesaria para lograr un desarrollo humano y sustentable. Las personas necesitamos de los otros para crecer y desarrollarnos, para cuidar nuestro presente y, sobre todo, para hacernos cargo de la responsabilidad de construir un mundo viable para las nuevas generaciones.
Sin embargo, falta entender qué es la participación y desde ahí ampliar las posibilidades de la gente.
Participar es ser parte, sentirse parte y tomar parte de algo; es estar integrado y no marginado.
Participar no es sinónimo de reuniones, de estar siempre juntos en asambleas. Se puede tomar parte de diversas formas, en distintos espacios y con disímiles fines
.”

Más adelante , la autora añade:

“Cuando hablamos de hacer participar a la gente tenemos que cuidar básicamente dos aspectos, el primero es la oportunidad y el segundo la motivación. Participamos cuando nos dan la oportunidad, se genera el espacio, existe la forma, se crea el mecanismo. También cuando la invitación a tomar parte nos resulta atractiva, nos motiva. El desafío que tenemos las personas que creemos en la necesidad de la participación es crear mecanismos y acercarnos a los intereses de la gente, para proponerles alternativas que les sean atractivas.”

Finalmente, la columna de opinión publicada por el Mercurio del 1 de Julio de 1996 y obra de la pluma de la Sra. Mónica Jiménez nos entrega una frase para el bronce: “Se necesita además un nuevo liderazgo, con creatividad, capaz de generar estructuras y procesos colaborativos, que quiera hacer participar a la gente y que conquiste su confianza.”

Una clase maestra para aquellos que creemos y estamos convencidos de la necesidad de la participación ciudadana. Más de alguien dirá: pero, bueno, tiene más de doce años el escrito. Es éso precisamente lo que que lo hace magistral; no ha perdido vigencia.

Sin embargo, la autora, la actual Ministra de Educación, quizás debiera releer el texto y difundirlo entre sus asesores, para que finalmente se pueda establecer un diálogo real en torno a la Educación Pública.

Han retornado los jóvenes a clases, vuelven las movilizaciones y por doquier se piden más espacios reales de diálogo.

Me asalta una duda: ¿la autora del artículo cambió de idea en estos años o el nuevo liderazgo, que considera una premisa fundamental para llevar adelante estos procesos, está ausente o simplemente….. otra cosa es con guitarra?