Más vale tarde que nunca. Costó, pero por último se decidió: José Miguel Insulza finalmente no será candidato a presidente por la sencilla razón que cada vez son más los que no quieren que se realicen primarias. El ejercicio democrático está bien, pero nunca en exceso, máxime si los candidatos o precandidatos son competitivos. Donde, además, lo más seguro sería que el ganador no fuera el representante del partido que considera que es su turno por el principio de la alternancia (Se escucha música de fondo: “Ya se la tomó, ya se la tomó; ahora le toca al vecino…”).
La sola realización de las primarias generaba demasiados problemas. Por un lado, es de público conocimiento el patético estado financiero de uno de los partidos de la Concertación, y para acudir a las primarias hay que tener plata y una que otra cosita más, como cohesión interna, descolgados que no hagan ruido. Se precisan también garantías de que ese candidato gane. Es decir, es una ecuación bastante compleja de despejar, aunque estos años la ingeniería política se ha desarrollado hasta tal punto, que sus sacerdotes pueden explicar lo inexplicable, resolver el más enrevesado de los entuertos y todo lo que por el bien de la Concertación y el país sea necesario.
De modo que es evidente que no habrá primarias, sino acuerdo. Frei gana por secretaría. Se dio el escenario que quería Ricardo Lagos para él, pero dilató tanto su decisión que se convirtió efectivamente en el perro del hortelano. Ni él, lo que es la parte buena de la historia, ni Insulza.
Sin embargo, el Partido Socialista, fiel a sus acuerdos de Congreso (todavía espero las conclusiones del 28, pero ése es un detalle), realizará el próximo 17 de enero una Convención Presidencial para elegir nuestro candidato. Hay plazo hasta el mediodía del día 15 para inscribir las candidaturas.
Como bien saben, el requisito para inscribirse es contar con el respaldo de al menos 50 firmas, así es que a firmar, a firmar, que el mundo se va acabar y la Suárez se va a lanzar. Claro que todo esto lo tendré que dejar en manos de un apoderado ya que al momento de la Convención estaré de vacaciones. Por tanto, en este acto público junto con pedir que firmen por Suárez Presidenta, dejo un poder a un hombre que sabrá defenderme hasta el final, que no me transara por ningún distrito, circunscripción, subsecretaría o ministerio. Me refiero al compañero Camilo Escalona.
El poder se lo dejo a él como persona, no como presidente del Partido, ya que -nunca se sabe- después de rendir su cuenta polítca podría aprovechar la presencia de tanto congresal para poner su cargo a la disposición de la asamblea. Y, bueno, no llevaremos canditato presidencial, pero los socialistas tendríamos un nuevo presidente.
La sola realización de las primarias generaba demasiados problemas. Por un lado, es de público conocimiento el patético estado financiero de uno de los partidos de la Concertación, y para acudir a las primarias hay que tener plata y una que otra cosita más, como cohesión interna, descolgados que no hagan ruido. Se precisan también garantías de que ese candidato gane. Es decir, es una ecuación bastante compleja de despejar, aunque estos años la ingeniería política se ha desarrollado hasta tal punto, que sus sacerdotes pueden explicar lo inexplicable, resolver el más enrevesado de los entuertos y todo lo que por el bien de la Concertación y el país sea necesario.
De modo que es evidente que no habrá primarias, sino acuerdo. Frei gana por secretaría. Se dio el escenario que quería Ricardo Lagos para él, pero dilató tanto su decisión que se convirtió efectivamente en el perro del hortelano. Ni él, lo que es la parte buena de la historia, ni Insulza.
Sin embargo, el Partido Socialista, fiel a sus acuerdos de Congreso (todavía espero las conclusiones del 28, pero ése es un detalle), realizará el próximo 17 de enero una Convención Presidencial para elegir nuestro candidato. Hay plazo hasta el mediodía del día 15 para inscribir las candidaturas.
Como bien saben, el requisito para inscribirse es contar con el respaldo de al menos 50 firmas, así es que a firmar, a firmar, que el mundo se va acabar y la Suárez se va a lanzar. Claro que todo esto lo tendré que dejar en manos de un apoderado ya que al momento de la Convención estaré de vacaciones. Por tanto, en este acto público junto con pedir que firmen por Suárez Presidenta, dejo un poder a un hombre que sabrá defenderme hasta el final, que no me transara por ningún distrito, circunscripción, subsecretaría o ministerio. Me refiero al compañero Camilo Escalona.
El poder se lo dejo a él como persona, no como presidente del Partido, ya que -nunca se sabe- después de rendir su cuenta polítca podría aprovechar la presencia de tanto congresal para poner su cargo a la disposición de la asamblea. Y, bueno, no llevaremos canditato presidencial, pero los socialistas tendríamos un nuevo presidente.

